Los reos del penal de San José El Alto; sus “huéspedes” distinguidos y singular “hotel” para delincuentes

Por Armando Guerra

Querétaro, Qro.- 30 abril  de 2019.- Tiene amplio aforo, para cientos de personas  que traspasan sus umbrales desconocidos, también es un “todo incluido” en el que sus “inquilinos” no tienen por qué preocuparse de su sustento, pero a diferencia de los lujosos hoteles, los que lo conocen, dicen que aquí no la gozan precisamente sus “huéspedes distinguidos”: los reos.

Se trata del Centro de Readaptación Social de José El Alto, mismo que en los últimos años ha cobrado relevancia nacional por los casos que a su interior se han ventilado a la luz pública y que aún siguen vigentes en la nota roja de los periódicos, he aquí pues la vida, la historia de los reclusos y lo que se percibe en este penal: Desde un multihomicida, hasta poderosos narcotraficantes, peligrosos secuestradores y sanguinarios satánicos, pasando por protagonistas de escándalos partidistas como el de los autodenominados “presos políticos” como Jerónimo Sánchez, ya conocieron sus celdas o al menos ahí fueron juzgados.

En este reclusorio donde esos renglones torcidos de la sociedad llegan a conocer, a través de sus barrotes, una perspectiva muy diferente a la que se puede apreciar desde cualquier hotel común y corriente de la ciudad de Querétaro.

Uno de sus “mejores reclusos” el que quizás reviste las características de mayor peligro por su agresividad y enfermedad mental es Rogelio Álvarez Escobar el famoso “Bobby 7 muertes”, un ex policía que por su manera brutal de asesinar a siete personas se ganó a pulso el mote de “El Chacal de Lomas”.

En junio de 2000, #El Chacal” en un ataque de celos, asesinó a seis personas e hirió a otras dos en la populosa colonia de Lomas de Casa Blanca, pero no conforme con ello, años después en el interior del penal mató, -increíblemente con una pistola-, a Efraín Cruz Barrera, su compañero de reclusión.

Conocidos y temidos narcotraficantes como Renato Félix Tostado y Raymundo Bailón Zavala conocieron las crujías de este penal localizado en el Cerro del poblado de San José El Alto, al norte de la ciudad, casi a la salida, rumbo a la carretera federal de cuota a San Miguel de Allende.

De Renato Feliz se sabe que este narco fue recluido por asesinar al agente de la policía judicial Antonio Hernández Trejo “El Acapulco”, ello a las afueras del entonces bar “Hacienda de Don Pepe”, pero sobre todo por su estrecha relación que tenía con el legendario narcotraficante Juan José Esparragoza “El Azul”, de quien por ser su “guardaespaldas”, lo intentó liberar mediante un fuerte comando armando cuando sería trasladado a un penal de Guanajuato, al final terminó siendo asesinado en un penal de Durango, pero fue uno de los reclusos “más distinguidos” de este penal.

En este reclusorio se encuentran otros ex comandantes de la judicial como Enrique Serrano, aquel jefe policiaco que comandaba una bien organizada banda de secuestradores, mientras que ahí estuvo un hombre de apellido Manzanilla que cumple condena por el delito de secuestro, homicidio y robo.

Permanecen en este penal también los protagonistas de uno de los más espeluznantes casos sobre crímenes malignos, el de los llamados “Darketos”, los jóvenes aquellos que encabezaban una banda satánica y la que en enero del año 2000 “descuartizó” sin crueldad a una joven mujer, y cuyos miembros de aquélla secta la ofrecieron y sacrificaron en un rito diabólico.

En los patios del área común de este reclusorio, se puede ver jugando muy bien al ajedrez rehabilitándose como encargado de la biblioteca a Enrique García Martínez “El Henry”, principal incitador y responsable de la muerte de la joven Blanca Erika Zamora Puga, así como de sus demás cómplices identificados como Francisco Olvera Escobedo y Bruce Hernández Guerrero, quienes hoy son unos excelentes deportistas practicantes del voleibol en el penal. Aquí en este reclusorio hablar de “Los Darketos” en tema prohibido por la manera tan escandalosa en que ocurrió.

En este ´penal otro distinguido huésped” es uno de los Hermanos Valenzuela del estado de Hidalgo, el cual junto con su hermano se enfrentaron a balazos con la policía local, y mataron a un agente policiaco, se supo entonces que los hermanos Valenzuela pertenecían a una importante célula del narcotráfico, pues uno de ellos ya murió dentro del penal debido a diabetes y el otro aún permanece recluido en el MO (Modulo de Observación de Alta Seguridad).

En el MO los reos son monitoreados las 24 horas del día por una cámara de video vigilancia, por eso aquí no hay privacidad, se queja el reo de apellido Razo, el policía estatal aquel que purga condena por el delito de secuestro y que mantuvo de rehén a un hombre para tratar de huir cuando fue descubierto al mantener secuestrada a una persona allá por la colonia Azteca al sur de la ciudad.

Ahí en el penal de San José El Alto existe un cuartucho llamado Z el cual no tiene techo, solo un pequeño baño donde los reos pueden hacer sus necesidades fisiológicos, aquí el Z es una zona de “castigo” para los que se portan mal dentro del penal, mientras que en el módulo “Rojo” están los de criminalidad media, en el módulo “Indio” están los que padecen alguna enfermedad como delirius tremens o enfermos mentales.

Un líder social, llamado Gerónimo Sánchez fue recluido en esta cárcel por apedrear el camión presidencial de Ernesto Zedillo, todo ello apoyado por un grupo de sus seguidores de la organización política vinculada al entonces EZLN, en este reclusorio se le recuerda a Gerónimo como un hombre generoso y defensor  de las causas de los reclusos y “reos políticos”, hoy lo extrañan en este penal para que los defienda de los malos tratos de un jefe de celadores de apellidos Munitis.

Así las cosas, el penal de San José El Alto de Querétaro reúne a los reos cuyos hechos y antecedentes le dan un estatus, sino de “grandes inquilinos”, sí de alta peligrosidad.

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