Sandra, la sicaria de 15 años, fue edecán, sexoservidora y al final comandante de Los Zetas

Por Agencias

Tabasco, 1o. Julio de 2020.- En su momento de mayor poder, Sandra tuvo a más de 50 sicarios al servicio de Los Zetas, uno de los cárteles más sanguinarios del crimen organizado en nuestro país. Sandra era la encargada de ordenar secuestros y asesinatos, todo esto mientras se hacía cargo de una hija.

A Sandra nunca le gustó estudiar pues decía que le aburría. Tampoco sufrió de abusos ni maltratos, pero sí de un entorno repleto de drogas y alcohol. Su padre, que sólo vivió con ella por un corto tiempo, murió de tuberculosis. Su madre, trabajó en plataformas de Petróleos Mexicanos (PEMEX) por lo que pasaba meses fuera de casa.

Fue a la edad de 15 años que Sandra se mudó de su natal Tabasco a Cancún, Quintana Roo, para conseguir un empleo y así lograr mantenerse a ella y a su hija. No obstante, las cosas no resultaron fáciles pues su primer trabajo como sexoservidora era muy demandante, sin embargo, Sandra sentenció: “Mis senos y mi vientre son mi orgullo porque, a pesar de mi embarazo, no tengo cicatrices”.

Sandra, comandante de Los Zetas

Acorde al informe “Adolescentes: Vulnerabilidad y violencia”, publicado en el año 2016 por el Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Sandra cuenta que su primer intento por ser edecán fue un fracaso.

Luego de ser ignorada por una agencia de modelos que solicitaba mujeres jóvenes para promover productos en centros comerciales, Sandra empezó a perder la paciencia, pues con anterioridad la mujer había hecho cosas como vender zapatos y ropa usada, así como cuidar niños a domicilio para sobrevivir y mantener a su hija.

Sin embargo, hasta que la amiga de una ex pareja le introdujo al mundo del crimen organizado, fue que Sandra comenzó a escalar poco a poco. “Esa amistad es clave para entender por qué estoy en prisión”, señaló.

En su primer acercamiento laboró como sexoservidora en fiestas de criminales para luego ser halcón (persona que vigila y alerta sobre la presencia de cárteles rivales y autoridades) y finalmente participó en grupos de secuestro. “Fui jefa de los halcones y, al final, me pasaron a secuestros y a ejecutar a los secuestrados. Mi grupo era de 53 personas”, afirmó.

Se dice que las jóvenes “sicarias” del grupo de Los Zetas cobraban alrededor de mil 200 pesos quincenales o por ejecución en el año 2011. Cuando Sandra fue detenida declaró que laboraba con el Cártel del Golfo porque sabía que si decía Los Zetas una condena mayor le sería dictada.

Al día de hoy Sandra cuenta con aproximadamente 21 años de edad y se encuentra internada en el Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco (Cerest). Es en este lugar que la joven mujer sufre de ataques de ansiedad así como taquicardia, sin embargo, Sandra quiere rehacer su vida: estudiar para ser laboratorista dental, trabajar cuidar a su hija y tener familia.

Hasta el 2017, a Sandra le quedaban cuatro años de su sentencia por homicidio y secuestro, no obstante, por ahora, pasa 22 horas al día al interior de una celda de tres por tres metros, donde intenta ejercitarse junto a siete mujeres acusadas de los mismos crímenes.

“Grito, lloro, siento que me hago humo. Hasta mi sombra se ha enfermado”, relató. También asegura que padece de migrañas, pérdida de cabello, y gastritis cuando antes su única preocupación era por el maquillaje y la piel de su cara.

Sandra asegura que afortunadamente nadie la recibió con golpes ni amenazas en la cárcel, tampoco nadie cumplió su miedo de ser chantajeada o esclavizada o golpeada en la cotidianidad de la vida tras las rejas.

Hoy, Sandra puede salir a un espacio abierto, sólo por una hora, una vez a la semana. De estos 60 minuto, toma 15 para realizar llamadas telefónicas y el resto del tiempo lo usa para caminar o hacer deportes como básquetbol y vóleibol.

 

News Reporter
A %d blogueros les gusta esto: