La Casa de Las Poquianchis, con olor a terror; entre el olvido y el abandono, en San Juan del Río

Armando Guerra Vázquez

San Juan del Río, Qro.- 29 de enero  de 2020.- La enorme y vieja casona de la antigua calle de «Cóporo» (hoy Melchor Ocampo No. 38), huele a historia y también a terror, en sus antiguas paredes aún se respira el olor y la estela de muerte que dejó en 1964 el sonado caso espeluznante en que se descubrió la red de prostitución que tenía un par de “lenonas” y que por su manera de explotar sexualmente  a las mujeres fueron bautizadas con el nombre de «Las Poquianchis».

Convertida en una desaseada vecindad, la vetusta edificación y que en esa época fue conocido como Centro Nocturno «Río Rita», está ya casi en ruinas, ahí entre el olvido y el recuerdo sus moradores parecen desconocer que ese lugar fue el escenario del escandaloso suceso en el que las hermanas Delfina y Eva prostituían a buen número de menores de edad y que no obstante eso, las obligaban a abortar.

A Doña Margarita Hernan Flores – inquilina del lugar – se le ha hecho costumbre ver todas las noches y de madrugada caminar por todo el patio de la casona, la silueta de una mujer vestida de negro cubierta de su cabeza con un velo blanco «es una de esas almas de niñas que anda penando», sostiene.

En esta casona que fue uno de los principales centro de operaciones de «Las Poquianchis», hay varias gentes que aseguran que en la parte norte de la casa, existió un cementerio clandestino donde se arrojaban los cuerpos de criaturas indefensas que procrearon a escondidas aquellas mujeres que eran presionadas por las «lenonas» para ejercer aquí la prostitución.

Aquí en San Juan del Río,  se localiza la casa que fue protagonista del escandaloso suceso en  donde  varias mujeres que trabajaron con Las Poquianchis fueron reclutadas con engaños; pues se les hacía creer que trabajarían como empleadas domésticas, pero una vez reclutadas, se les secuestraba y se les obligaba dar sexoservicio.

A la entrada de la casona, permanece aun soberbiamente la antesala de lo que fue aquella casa de citas, mientras que el enorme salón de baile prácticamente fue «partido en dos»; para darle una división a la construcción y poder hacer más redituable el vecindario.

El caso de «Las Poquianchis» cobró fama cuando se descubrió en el municipio de San Francisco del Rincón, Guanajuato, que aquellas prostitutas traían desde ese lugar a nuestra ciudad una gran cantidad de mujeres, a las que obligaban a «hacer compañía» a hombres del pueblo, pero a las que se llegaban a embarazar las hacían abortar y enterraban a los niños en fosas clandestinas, se supo también que aquellas niñas explotadas, si llegaban a dar a luz les quitaban los bebés.

Llegó a tanto aquel escándalo policiaco que incluso este criminal caso fue llevado a la cinematografía en 1976 cuando las primeras actrices Diana Bracho y María Rojo estelarizaron la película «Las Poquianchis» en el que se denunciaba la manera en que se ejercía el oficio más viejo del mundo en la zona bajío del país y en la que forma parte San Juan del Río.

“No joven, de eso ya no nos acordamos, ni lo toque en su periódico nos van a correr a los inquilinos, mejor así déjelo, no queremos otro escándalo como el de aquel entonces, no lo recuerde nos van a correr”, suplica Doña Margarita Hernández quien asegura que la mayoría de la gente  que vive en la antigua y vieja casona  de Cóporo No. 38 renta cuartos, mientras que por las mañanas se dedican sus moradores  a la venta de tamales en la vía pública.

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