Federal captura en Jalpan al comandante Pascacio Amador, traficaba droga: Historias de policías en Querétaro

Extracto del Libro “El Narco llegó a Querétaro” autor: Armando Guerra

Querétaro, Qro.- 15 marzo de 2019.- La madrugada de un día de octubre de 1989  cuando un camión cisterna de las llamadas “pipas” venía procedente de Acapulco, con destino al norte del país, al pasar por la sierra de Querétaro sufrió una avería mecánica.

Nadie del pueblo de Jalpan ni mucho menos las autoridades locales jamás se  imaginaban que en ese pesado trailer se trasportaba cerca de una tonelada de cocaína, (900 kilos).

El vehículo junto con la droga venía siendo custodiado por agentes federales, al no lograr poner en marcha el camión, los efectivos recibieron órdenes de su comandante Frank Santiago Miller para que contactaran  con el comandante de la partida de Jalpan de Serra Pascasio Amador Ramírez a quien le “encargaron” el cargamento de cocaína.

Eran tan cuantiosa y millonaria la “mercancía” que se dijo que con aquella  droga  se hubieran obtenido cerca de 14 millones de dosis. Al jefe de la policía destacada en aquel municipio serrano,  se le hizo fácil almacenar el estupefaciente en una bodega, cerca de una casa que tenía momentáneamente  en renta en la calle Fray Junípero Serra No. 24, centro.

Fuentes policíacas del estado aseguraron que un familiar cercano de Frank Miller que era comandante regional de la Policía Federal en Acapulco y jefe de los narcos, estuvo de comandante aquí en la judicial bajo las órdenes de la ex Procuradora Rosa Martha Ibarra que lo fue durante el gobierno de Don Rafael Camacho Guzmán.

El subdirector de la entonces Policía Judicial del estado José Luis Aguilar Becerril al ser entrevistado por los medios nacionales dijo que el comandante Pascasio Amador no tenía propiedades en Querétaro.  A los periodistas se nos hizo creer que era un policía pobre, intentaron defenderlo diciendo que “es un hecho aislado, el comandante se dejó llevar por la ambición”.

Luego se demostró que la esposa de Amador Ramírez era una maestra normalista quien recientemente había adquirido un crédito de vivienda de interés social en la calle Puebla No. 55 de la colonia Obrera.

Aun así,   la policía judicial federal hizo sus investigaciones sin tomar en cuenta a las autoridades locales que se quejaron porque supuestamente se había iniciado una  ”cacería de brujas” contra algunos judiciales del estado.

El comandante Pascasio Amador  fue enviado bajo fuertes dispositivos de seguridad al reclusorio Norte de la ciudad de México, donde fue sentenciado a casi 13 años de prisión, terminaba un capítulo más de la historia del narcotráfico en el Estado de Querétaro.

El gobierno y la entonces Procuraduría General de Justicia encabezada por el procurador Francisco Guerra Malo se encontraban desconcertados porque creían que  la PGR en este grave caso iba a detener a otros agentes judiciales, pero todo quedó en un  simple enojo.

News Reporter
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