La drogó y la violó su propio tío; su “castigo” fue pagar 25 mil pesos, acusa madre de  menor atacada

Por Agencias
Iguala, Gro, 20 de abril .- La joven fue drogada con una bebida Gatorade, privada de su libertad y violada por uno de sus tíos, su madre ahora Araceli Ruiz Velasco clama justicia para su hija de 17 años, quien fue víctima de su propio familiar.
La joven hoy muerta entonces logró escapar, tomó un taxi a casa y alcanzó a denunciar a su tío; sin embargo, el agresor solo fue juzgado por “tocamientos”.
Durante el juicio se presentaron pruebas y peritajes en los cuales se acreditó la violación, pero el juez se negó a reclasificar el delito y dejó en libertad al agresor: quien sólo se le aplicó una multa y el pago de 25 mil pesos más la firma periódica del abusador.
“Nos han negado la justicia, porque teniendo suficientes pruebas no pasó absolutamente nada, y este hombre no metió ninguna prueba, nada, y con eso prácticamente ganó el juicio”, denunció la madre de la menor Aracely Ruiz.
Araceli contó que el 7 de diciembre de 2018 su primo hermano, al que identificó como Osiris Aníbal “N”, pasó por la menor de edad a su entrenamiento de artes marciales, la invitó a una reunión y le ofreció un Gatorade. Ella perdió el conocimiento tras ingerir la bebida y fue llevada a una vivienda en el centro de la ciudad.
“En esa casa prácticamente no vive nadie, está sola, pero el tío tenía llaves”, explicó la denunciante. La familia se alarmó cuando la jovencita no llegó después del entrenamiento e inició con la búsqueda. Llamaron a amigos, parientes y acudió al gimnasio.
Las investigaciones arrojaron que “un familiar” había pasado por la menor al gimnasio: “Hay testigos que vieron que se subió a la camioneta de él”. Osiris, primo hermano de Araceli, cínicamente participó en la búsqueda de la joven:
“Este tipo cínicamente estuvo con nosotros en todo momento disque ayudando a buscar a mi hija, cuando él la tenía privada de la libertad en su casa. Él supuestamente nos ayudaba, pero lo que hacía era desviarnos de la búsqueda, nos decía ‘¿qué tal si tu hija se fue con el novio, mientras tú estás aquí llorando tu hija está en una fiesta con el novio?’”, recordó la madre.
Siete horas después la jovencita llegó a su casa en un taxi: estaba desorientada, traía moretones, mordidas y no podía hablar, solo alcanzó a denunciar a su agresor.

El taxista que la llevó –relató la madre– dijo el lugar exacto donde la recogió y describió que la observó tambaleante, que durante el trayecto pasaron por el Seguro Social, le preguntó si quería que la revisaran y ella le contestó: “no, tengo miedo, me escapé, lléveme a mi casa”.

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