25 junio, 2024

Doña Irma Villa; ícono de la Vida Nocturna, Fundó Centro Nocturno “La Escondida”, en San Juan del Río

Por Armando Guerra Vázquez

San Juan del Río, Qro.- 11 de Octubre de 2022.-Terminado el tristemente célebre caso de Las Poquianchis que desprestigió al antiguo centro nocturno “Río Rita” localizado en la calle de Cóporo, en 1970 llegó a San Juan del Río bajo el pseudónimo de Irma Villa García (cuyo nombre real hoy se revela es Teresa Vera Sánchez), esta mujer, es considerada un ícono de la vida nocturna sanjuanense,  pues fundó el Centro Nocturno” La Escondida,” antro que tuvo un gran prestigio y renombre no solo estatal sino nacionalmente.

Conversar con “Doña Irma” es conversar con la “Dama de la noche”, esa señora que hoy accede con EL TIEMPO DE QUERETARO a platicar de su vida, sus anécdotas, su trayectoria como empresaria de burdeles, pero sobre todo de sus amistades con políticos, con periodistas y demás gente del “pueblo” como ella dice.

Doña Irma, primero gracias por concedernos esta entrevista, cuántas veces se la pedimos y se negaba, ¿Por qué hasta ahora decide hablar para un medio de comunicación?

“A pesar de que la mayoría de los periodistas son mis amigos, nos les doy entrevistas porque no quiero herir amigos y conocidos, tú sabes mi negocio que tuve La Escondida no me permite hablar de más porque todavía hay gente que vive y por eso voy a ser muy cuidadosa de lo que te diga, te voy hablar solo de gente que ya murió, nadie de los que viven, porque no quiero ofender”, aclara.

La pregunta obligada, ¿Cómo llega Doña Irma Villa a San Juan del Río?: “Mira en la ciudad de México, siendo una joven de 19 años trabajaba yo en una casa de citas en la calle de Baja California y Tuxpan en la colonia Roma, me decían “La Japonesa” porque me agarraba bien el cabello, soy tabasqueña, un día mi patrón Rodrigo Moreno me llama y me dice que quiere abrir un centro nocturno en San Juan, me convence y ahí venimos dizque abrir un nuevo burdel”.

En el rostro de Doña Irma Villa se muestra la felicidad, el orgullo y la satisfacción de haber triunfado y haber hecho aquí un patrimonio en su vida, “si, quién iba a pensar que ésta sería mi segunda tierra, llegué con un cúmulo de ilusiones, recuerdo la cita con mis futuros socios se hizo a las cuatro de la mañana de un mes de enero de 1970 en el bar El Casino, ahí nació la idea crear La Escondida”.

Luego sigue recordando: “Le puse La Escondida en honor a un bar propiedad de Don Marden Capetillo que había donde nací en Villa Hermosa, Tabasco, desde muy joven salí de mi casa porque ya ves, mi padrastro quiso abusar de mí y preferí irme a otro lado, yo quería ayudar a mi madre Julia Sánchez porque provengo de una familia humilde donde en aquel tiempo apenas había para comer”….

¿Quiénes fueron los socios o quienes aparte de usted fundaron La Escondida?

Parece que Doña Irma Villa quiere evadir la pregunta, entonces la convenzo, ándele ¿Dígame quiénes fueron esos que la apoyaron?

“Bueno, los primeros socios fueron el señor Alfonso Arellano quién en ese tiempo era el comandante de la policía de aquí de San Juan, Don Rodrigo Moreno (Dueño de Cal San Antonio de Bernal) que como ya te dije me convenció a venir aquí, otro socio fue un comerciante sanjuanense que tenía una zapatería y que se llamaba Don Jesús no se si apellidaba Álvarez ahí en la calle de Guerrero cerca de Correos y Don Salvador Ocampo que representaba la sociedad de un empresario muy poderoso de Querétaro, ellos me deban el 20% de las ganancias, ese fue el acuerdo”.

Doña Irma, en círculos sociales se rumora que el ex presidente municipal Gilberto Ugalde también fue socio, ¿es cierto?

Esta pregunta, estremece a Doña Irma, titubea: este, este, no, no me preguntes eso, todavía vive, no quiero entrar en polémica, no, tú ponle eso, que no fue mi socio….yo siempre voy a respetar a la gente…Lo que si te puedo decir es que durante su gobierno abrimos La Escondida, recibí mucho el apoyo de él para inaugurar, a Don Gilberto lo conocí por medio del licenciado Rogelio Garfias dueño del periódico “Noticias” una excelente persona en toda la extensión de la palabra, ese gran periodista me ayudó mucho, se quitaba el pan para dármelo”.

Cabe señalar que esta entrevista se hizo cuando aun vivía el ex alcalde Gilberto Ugalde, por eso es que Doña Irma Villa no quiso revelar detalles de su relación empresarial con este ex presidente municipal, aunque se sabe que se puso el apellido de Villa en honor a la artista Lucha Villa quien también fue un tiempo socia de La Escondida junto con Gilberto Ugalde.

El burdel La Escondida comenzó a operar con una licencia de funcionamiento que había vendido Don José Landeras, – un gachupín dueño de la vinatería La Sevillana- a los nuevos inversionistas, la licencia estatal a la letra decía: “Concesión: Casa de huéspedes con venta de alcohol”, otros funcionarios ayudaron en la apertura como el doctor Josué Hernández que trabajaba en salubridad, así como su hermano Margarito que estaba en el área de alcoholes.

Y así fue… una noche del mes de agosto de 1970 nació el centro nocturno “La Escondida” que llegó a traer las más conocidas artistas del mundo del espectáculo no solo nacional sino internacionalmente, pues aquí vinieron a presentarse grandes vedettes de la talla de Lyn May, Grace Renart, Wanda Seux, Shasha Montenegro, Olga Breeskin, Patricia Santos “La Tumbahombres”, Lila Deneken, Malu Reyes, La Dama del Antifaz y otras estrellas de la televisión y la música como Chelo Silva, Julio Jaramillo, Alvaro Zermeño; los Hermanos Falcón, La Chupitos y muchos otros más artistas de aquel momento.

“Me fue muy difícil iniciar La Escondida, no había muchachas y ese era el negocio, la poca competencia que tenía entonces era El Foco Rojo cuyo encargado era Don Jesús Aboytes pero que era propiedad de Doña María Montes que había hecho desaparecer el bar Rio Rita debido al escándalo de varias de sus hermanas a las que se conocieron como Las Poquianchis”.

La vida de Doña Irma ha sido de gran esfuerzo y sacrificio: “una noche me fui a Morelia, nomás no funcionaba el negocio, contraté un taxista, convencí a varias mujeres para traerlas a San Juan y a partir de ahí, tuve el gran éxito que todo mundo conoce, de la noche a la mañana gané mucho dinero”.

La nostalgia comienza a invadir a Doña Irma, al borde del llanto, ahora solo vive del recuerdo, “en mi negocio dí de comer y empleo a mucha gente de San Juan, cómo no recordar a mis meseros, a “Pancho” Francisco Santos Lara que en paz descanse, lo traje de México, después creó El Arre porque le enseñé a trabajar este negocio, primero le ayudé a que abriera El Bongo en Pedro Escobedo, me dijo: ándale Irmita ayúdame, y no quedó otra, pues me ayudó mucho en mi negocio, se casó con una acapulqueña, luego se juntó con Alma del Pilar Pacheco, al final murió en un accidente allá por su tierra en Hidalgo, a otro que recuerdo es a un gay de nombre Carlos García Ramírez “Carlitos” ahora es encargado de un bar igual allá en la zona rosa de Jerez, Zacatecas, también nunca olvidaré a mi recamarero Miguel Angel y a otro Miguel “El Capulina” quién vive ahora ahí por el Barrio de La Cruz, me traje de la Ciudad de México a Jorge “El Popeye” dueño hoy de varios bares en San Juan,  Don Antonio Gijón era mi maestro de ceremonias y a la vez el delegado de la ANDA, todas las noches comenzaba con su fina voz: “tiempo de variedad”, en una ocasión lo quise imitar y se enojó”. 

¿Quiénes eran sus músicos señora?, “Recién abierto el negocio conocí a un señor de Acámbaro que tenía un grupo musical llamado “Los Kiver” ellos decidieron venir a tocar algunas noches, ante el gran éxito de aquel grupo, el dueño no quiso quedarse, prefirió recogerles a los músicos sus instrumentos musicales, entonces yo tuve que comprarles sus instrumentos, fue asi como ellos decidieron ponerle “El Marabú”, ganaban muy bien, yo no les pagaba porque cobraban 25 pesos la canción, era mucho, toda la noche cantando sacaban su buen dinero”, aclara que los 18 años 3 meses que duró La Escondida cerca de la antigua Estación siempre estuvieron ellos amenizando.

La entrevista está llegando a su punto álgido, es cuando el entrevistador pregunta sobre sus amistades, señala Doña Irma que su trabajo le permitió relacionarse con políticos, periodistas y gente del pueblo, “algunos de mis grandes amigos que tuve fueron los periodistas Don Roberto Amieva Pérez director de El Diario, Don Rogelio Garfias de El “Noticias”, Don J. Guadalupe Ramírez Álvarez, Armando Velazco de El Sol de San Juan, Juan Álvaro Zaragoza que acaba de morir, Miguel Hernández, al papá del actual Procurador el licenciado Juan Francisco Duran Guerrero que fue mi abogado particular, y otros personajes del pueblo que después te platicaré”…

Doña Irma Villa; creadora de La Escondida… ahora solo vive de sus recuerdos, rememora la forma en que se encumbró y ahora vive con lo que la apoyan sus amigos y conocidos…

LAS RELACIONES

¿Y sus clientes asiduos?, “Tú Armando, (SIC) a poco no te acuerdas los escándalos que me hacías, siempre llegabas acompañado de tu compañero Luis Garduño, estaban muy jóvenes en ese tiempo, hasta ni creía que fueran periodistas, ya después supe que si.

¿En qué quedamos, no dijo que no iba a balconear gente?, se carcajea.

“No, ya en serio, mira tuve muchos problemas con los parroquianos, unos los solucioné al momento y otros ya ni me acuerdo… a Eugenio el de una carnicería en una ocasión se atrevió a tocarme el trasero y no se la acabó, le di una golpiza que para que te cuento, a Sibajas que vivía en al antigua estación también quiso ofenderme y le abrí la cabeza de un botellazo, a El Tiro Loco que trabajaba en la CFE nunca pagaba la cuenta a los meseros, cuando me entero lo enfrenté con mi pistola y lo seguí en su vochito y verás cómo me lo puse, a Manzanilla que está en la cárcel también le llamé la atención porque “bolseaba” junto con otros a mis clientes, en otra ocasión tuve un problema con el periodista Israel Luna ese día se presentó Julio Jaramillo que me quiso defender pero al final arreglé el conflicto”.

¿Cuál fue su relación con los políticos, con los expresidentes municipales?, “Fue una relación de respeto, en una ocasión Don Fernando Ortiz Arana me llama y me pide que llevara un mariachi “Alteño” a un ex gobernador, se lo llevé al auditorio Josefa Ortiz ahí, tocó y tocó la canción “Poeta y Campesina”, no te digo el nombre de ese ex porque todavía vive”.

“Estas relaciones fueron de apoyo, con Gilberto Ugalde ya te dije recibí apoyo para abrir La Escondida, con Gustavo Nieto Ramírez hay te va una anécdota; en una ocasión me habla y me dice: “Irma necesito tu colaboración, fijate que no tengo dinero para darle su aguinaldo a los trabajadores de la presidencia, con cuánto podrías ayudarme, con lo que guste señor presidente le contesté, entonces saqué dinero de mi ahorros, hablé con los socios y esa misma noche, Don Gustavo ya estaba pagando a sus empleados, esa era la relación, de apoyarnos, te lo platico esto porque el ingeniero me dio su permiso para podértelo decir”.

VIDA PERSONAL

De su vida personal poco habla la señora entrevistada, solo dice que tuvo un romance con Juan Moreno, tiene una hija de nombre Irma Lorena de 32 años, la cual trabaja un negocio de telefonía celular, entonces se le cuestiona sobre sus pretendientes: “No hijo, tuve pocos romances, pretendientes tuve muchos en ese ambiente, pero uno se da su lugar y su caché, escogí lo que yo quería, como mujer anduve con el que quise, yo seleccionaba, me ofrecían mucho dinero para irme con políticos,  pero nunca fui interesada, no tenía necesidad… ganaba bien”.

LA FORTUNA

Doña Irma dice que el negocio le dio para hacer un gran patrimonio familiar, compró varias propiedades en su mayoría casas y departamentos, “era un centro nocturno que daba mucho, mis socios no me exigían tanto, llegué a tener que cerrar algunas noches porque ya no cabían los clientes, logré tener casi 100 mujeres trabajando en La Escondida, era impresionante aquel éxito.

La entrevistada asegura que casi fue socia de Doña Josefina Quinar “Alias” Estela, entonces dueña del centro nocturno “La Yegua” de Querétaro, pues “nos intercambiábamos mujeres, así juntas hicimos grandes negocios, le ayudé abrir El Farallón, le llevé muchachas y le contraté a la banda “Mami” para que tocara allá, en paz descanse mi amiga”.

DESAPARECE LA ESCONDIDA, NACE EL ZAFIRO

Una noche de 1990 un grupo de inspectores llegaron a clausurar La Escondida por órdenes del presidente municipal en turno, cerraron con el pretexto de que el lugar ya estaba ocasionando problemas a los vecinos y que además ya estaba creciendo la ciudad y que “estábamos ya muy céntricos, entonces acabaron con mi negocio, tuve que reubicarme allá por el camino a La Muralla”.

La entrevistada dice que tuvo que rentar un terreno al señor Sergio Méndez, luego montó el escenario construyendo una nave, “yo finqué todo, ahí me gasté 300 mil pesos para acondicionar El Zafiro, todavía no me levanto de esa pérdida económica, en este lugar tuve 12 años, al final casi me obligaron a cerrar, no había clientes, todo se vino abajo”….

LA DEBACLE

En la vida de Doña Irma hay un sinfín también de altibajos, primero probó las mieles del éxito y triunfo, después la lamentable derrota, como dueña de La Escondida, llegó a tener unas 6 casas y departamentos, hoy vive sola y triste en una de sus últimas propiedades.

Tras 30 años de dedicarse a ofrecer espectáculos nocturnos, Irma Villa García ha sobrevivido gracias a la venta de sus propiedades que tuvo “Mi casa de Los Naranjos la perdí porque a mi hija se la hipotecaron dos veces, la casa que compré en Jardines No. 23 atrás de Los Naranjos la vendí cuando recién me vine abajo por el cierre de El Zafiro, la casa de la colonia Arboledas en calle Encinos No. 4 la tuve que traspasar, el departamento en el fraccionamiento los Laureles también lo vendí , solo así me he sostenido vendiendo mis propiedades, ya no me queda nada, ya solo me queda una casita chiquita, luego algunos amigos me ayudan por ahí, tu sabes me conoce mucha gente, hice muchas relaciones”.

Doña Irma está enferma porque le pegó una tremenda neumonía, “ya me andada muriendo”, hoy dice que en alguna ocasión “El zar de la noche” Pancho Soto intentó asociarse con ella, pero por sus antecedentes en México, no quiso nada con él, “preferí trabajar sola, Pancho Soto había sido socio de la actriz Carmen Salinas tenían el Centro Nocturno El King Kong cerca de Garibaldi, pero no nunca me asocié con ellos”, luego don Pancho fundó el BAR Los Candiles, un bar que fue de las fuertes competencias de La Escondida y El Zafiro.

He aquí pues la historia de una mujer empresaria de la vida nocturna, “la dama de noche” que hoy solo vive de sus recuerdos, esa mujer que en su memoria guarda parte de la historia de los centros nocturnos de Querétaro y San Juan del Río.  

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